Hueles a la canela de la tía
A los aires otoñales con el vino
entre las piernasA la fragancia matinal de la sonrisa de Satán
Y al porvenir de la tierra mojada por el vientre
Como la trémula carne que muerde cuando besa
Y dibuja los rituales del chivo entre las nubes
Hunde la lengua en los anhelos,
Que te oigan los hipócritas y los santos
Que por más primitivo que parezca
Es amor en ciernes
Hechas raíz en las esquinas de una ciudad que grita sus urgencias
Eres la prueba más verás de que la propiedad comunal,
Para bien de la humanidad
Es un paliativo para las desigualdades
Te traen entre las bocas y las entrepiernas;
Sueles colarte entre el té con las vecinas
Y las más de las veces resultas la recreación entre los brazos de la costumbre
Te das el lujo de fingir y dibujar una sonrisa.
Loables los esfuerzos de tus contracciones
Pues tu trabajo consiste en transportar,
En llevar al incauto a los lugares jamás dichos en voz alta.
Le haces pronunciarse ante el espejo. ¡Este soy yo!
Ante el reconocimiento de su naturaleza
Suspiras y haces que llueva.
Mientras, al otro lado de la calle,
Muchas nadie se abren
Porque pareciera que todo el año es primavera
Porque al caminar por esas calles inflamadas
Al amor se le ocurrió esconderse en un corsé
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