Algo tienen las paredes,
De un tiempo a esta parte,
Me ha dado por besarles las piernas.
Acudo siempre que el reloj marca la nada
Y suelo postrar e frente a ellas
Para ofrecerles el soliloquio del amor que traigo perdido
Luego, veo tu desnudes no de carne
Dibujandose sobre la cama, trémula, temblorosa
Y me quedo ahí en mis transformaciones
Mordiendo tu pelo
Con la paciencia suficiente
Caigo sobre los muslos vida
Me acomodo a rehacerte en mis imaginaciones
Y lavo tus rostros amorosos
Todo es como reesceibirse
Como si el ritmo de las cosas
Cayera sobre una sincopa
Uniéndolas en el beso clandestino
De farola a media luz y esquina rota
Vas dejando que las metáforas del mundo
Hagan capullo en tus labios
Hay pues mujeres,
Con la mirada fija en los espejos
Guardando sus felicidades
En los rincones roídos de la esperanza
En la secreta espera del "ya vendrá"
Por eso,
Yo tengo la fe firme en una mujer.
A la que le oro todos los días
Al pie de su catedralicia mezquita
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